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Saludo de fin de gestión del Agente Consular Giulio Barbato

Después de cuatro años al frente de la Agencia Consular de Italia en Morón, el Agente Consular Giulio Barbato finaliza su gestión.

Compartimos un video, con un breve recorrido por estos años de trabajo, compromiso y cercanía con nuestra comunidad:
Ver el mensaje de despedida en YouTube

A continuación, compartimos sus palabras de despedida con motivo de la finalización de esta etapa:

Mensaje de despedida a la colectividad

¨Queridas y queridos compatriotas, queridas amigas y queridos amigos:

al concluir mi mandato al frente de la Agencia Consular de Italia en Morón, deseo dirigirles un saludo que nace, antes incluso que de una responsabilidad institucional, de un sentimiento sincero y profundo de gratitud.

Durante estos años tuve el privilegio de conocer una comunidad amplia, viva y participativa: casi 70.000 ciudadanos italianos en los territorios de Hurlingham, Ituzaingó, La Matanza y Morón, con historias diferentes, pero unidos por un vínculo profundo con Italia. Una comunidad capaz de preservar sus raíces y, al mismo tiempo, de renovar cada día su significado; una comunidad en la que Italia sigue viviendo en las historias de las familias, en el compromiso de las asociaciones y de las escuelas, en la memoria de los mayores y en las aspiraciones de las nuevas generaciones.

He procurado conducir la Agencia Consular a partir de una convicción sencilla: la autoridad de una institución se mide también por su capacidad de ser cercana, transparente y responsable; de escuchar, rendir cuentas de su labor y seguir mejorando. De esta convicción surgió el hilo conductor de mi mandato: acercar los servicios consulares a la colectividad y, al mismo tiempo, fortalecer el vínculo de la colectividad con Italia.

Han sido años de intenso trabajo y de profunda transformación. Hemos hecho que los servicios fueran más accesibles y previsibles, reducido significativamente los tiempos de espera, incorporado nuevas herramientas, digitalizado por completo un patrimonio documental de más de tres millones y medio de imágenes y construido un sistema de información más directo y transparente. Pero, sobre todo, hemos procurado no dejar a nadie atrás, prestando una atención especial a nuestros compatriotas mayores y en situación de mayor vulnerabilidad, porque es precisamente en su capacidad de convertirse en escucha, asistencia y cercanía donde la presencia del Estado adquiere su significado más concreto.

Sin embargo, una sede consular no es solamente el lugar donde se expiden documentos o se tramitan procedimientos administrativos. Es también un espacio en el que una comunidad puede reconocerse, encontrarse y renovar su relación con el país del que forma parte. Por eso quisimos llevar a Italia más allá de las puertas de la Agencia: a las universidades, a las escuelas, a las asociaciones, a los municipios y a los distintos ámbitos de la vida comunitaria. Las iniciativas culturales, educativas y de encuentro promovidas durante estos años llegaron a miles de personas y buscaron mostrar una Italia viva y contemporánea, sin perder la memoria de quienes, al atravesar el océano, sentaron las bases de esta comunidad.

Cada resultado alcanzado fue posible gracias al trabajo cotidiano, a la profesionalidad y al sentido del deber del personal de la Agencia. A todas mis colegas y a todos mis colegas les expreso mi agradecimiento más sincero. Mi gratitud se extiende también a la Embajada de Italia, al Consulado General de Italia en Buenos Aires, al Instituto Italiano de Cultura y al Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación Internacional, así como a los organismos representativos de la colectividad, a las asociaciones, a los patronatos, a las universidades, a las escuelas, a las instituciones argentinas y a todas las personas que compartieron con nosotros ideas, responsabilidades y proyectos.

Si tuviera que señalar aquello que más deseo que permanezca de estos años, sin embargo, no elegiría una cifra, un proyecto ni una realización en particular. Quisiera que permaneciera, sobre todo, una convicción: Italia no termina en sus fronteras, sino que continúa viviendo en el mundo, en un gran mosaico de relaciones, memorias, afectos y pertenencias. La pertenencia italiana no se agota en un documento, ni puede vivir únicamente en el recuerdo de los orígenes. Se renueva a través de la participación, el conocimiento, la solidaridad y la capacidad de transformar una herencia recibida en una elección consciente. Corresponde, sobre todo, a las nuevas generaciones recoger ese legado, reinterpretarlo y darle nuevas formas, para que pueda seguir viviendo en el futuro.

Dejo la conducción de la Agencia Consular de Italia en Morón con emoción y con la conciencia de cuánto me ha enriquecido esta experiencia, tanto en lo profesional como en lo humano. Quien conduce una institución es su custodio solamente durante un tramo del camino. El valor de ese tramo se mide también por aquello que logra dejar a quienes vendrán después: una institución más sólida, más abierta y más cercana a las personas.

A esta colectividad le deseo que siga mirando sus raíces no solamente como la memoria de lo que fue, sino también como una fuerza capaz de orientar lo que todavía puede llegar a ser. Porque una comunidad se mantiene viva cuando sabe de dónde viene, pero, sobre todo, cuando sigue imaginando, colectivamente, hacia dónde quiere ir.

Y quizás sea esta una de las cosas más hermosas que esta comunidad me ha enseñado: los vínculos más fuertes no borran la distancia; la transforman en deseo de encuentro.

Me llevo conmigo las historias, los encuentros y tantos momentos compartidos, el afecto recibido y el orgullo de haber tenido el privilegio de servir, durante estos años, a una parte viva de Italia en el mundo.

Gracias de corazón y buen camino a todas y a todos.¨

Giulio Barbato,

Agente Consular